• El hombre de la mano atrofiada

  • |फ्रेम्स 3:1| Jesús entró otra vez en la sinagoga. Había allí un hombre que tenía una mano atrofiada,

  • |फ्रेम्स 3:2| y los que estaban buscando un motivo para acusar a Jesús se pusieron al acecho a ver si, a pesar de ser sábado, lo curaba.

  • |फ्रेम्स 3:3| Jesús dijo al hombre de la mano atrofiada: — Ponte ahí en medio.

  • |फ्रेम्स 3:4| Luego preguntó a los otros: — ¿Qué es lo que se permite en sábado? ¿Hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar una vida o destruirla? Ellos callaron.

  • |फ्रेम्स 3:5| Al verlos tan obcecados, Jesús les echó una mirada, enojado y entristecido al mismo tiempo, y dijo al enfermo: — Extiende la mano. Él la extendió y la mano recuperó el movimiento.

  • |फ्रेम्स 3:6| Los fariseos, por su parte, y los del partido de Herodes, se reunieron, al salir, para tramar el modo de matar a Jesús.
  • La gente acude a Jesús

  • |फ्रेम्स 3:7| Jesús se fue con sus discípulos a la orilla del lago y lo siguió una gran multitud de gente procedente de Galilea;

  • |फ्रेम्स 3:8| y también de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la orilla oriental del Jordán y de la región de Tiro y Sidón acudió a Jesús mucha gente que había oído hablar de todo lo que hacía.

  • |फ्रेम्स 3:9| Jesús mandó a sus discípulos que le preparasen una barca para que la multitud no lo aplastara.

  • |फ्रेम्स 3:10| Había curado a tantos, que todos los que tenían alguna enfermedad se echaban ahora sobre él para tocarlo.


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