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|Lamentações 4:11| Yahveh desahogó su furor, Kaf derramó su ardiente cólera; encendió un fuego en Sión que devoró sus cimientos.
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|Lamentações 4:12| No hubieran cre do los reyes de la tierra Lámed ni los habitantes todos del orbe que pudiera el adversario y el enemigo cruzar las puertas de Jerusalén.
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|Lamentações 4:13| Fue as por los pecados de sus profetas, Mem por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de inocentes.
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|Lamentações 4:14| Vagaban como ciegos por las calles, Nun manchados estaban de sangre, de suerte que nadie pod a tocar sus vestidos.
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|Lamentações 4:15| "¡Apartaos! ¡Un impuro!", les gritaban. Sámek "¡Apartaos! ¡Apartaos! ¡No toquéis!". Vagaban dispersos y la gente dec a: "Que no sigan viviendo aqu ".
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|Lamentações 4:16| El rostro de Yahveh los dispersó, Pe no volverá a mirarlos. No hubo respeto a los sacerdotes, no se tuvo piedad de los ancianos.
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|Lamentações 4:17| Todav a se consumen nuestros ojos Ain esperando en vano el socorro. Desde nuestra atalaya oteábamos a una nación incapaz de salvarnos.
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|Lamentações 4:18| Espiaban nuestros pasos, Sade nos prohib an andar por nuestras plazas. Se acercaba nuestro fin, se cumpl an nuestros d as. S; nuestro fin ha llegado.
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|Lamentações 4:19| Más veloces eran nuestros perseguidores Qof que las águilas del cielo; nos acosaban en los montes, en el desierto nos tend an emboscadas.
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|Lamentações 4:20| Nuestro aliento vital, el ungido de Yahveh, Res fue atrapado en sus fosos: aquel de quien dec amos: "A su sombra viviremos entre las naciones".
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