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|Jó 19:21| ¡Piedad, piedad de m, vosotros mis amigos, porque me ha herido la mano de Dios!
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|Jó 19:22| ¿Por qué me persegu s, como Dios, sin hartaros aún de mi carne?
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|Jó 19:23| ¡Ojalá se escribieran mis palabras, se grabaran en una inscripción;
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|Jó 19:24| que con cincel de hierro y plomo, se esculpieran en la roca para siempre!
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|Jó 19:25| Yo sé que vive mi Defensor y que se alzará el último sobre el polvo.
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|Jó 19:26| Y aún con mi piel as destruida yo mismo veré a Dios.
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|Jó 19:27| Seré yo quien lo vea; mis ojos lo verán, no ya como enemigo. ¡Mis entra as se consumen dentro de m !
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|Jó 19:28| Y si dec s, ¿cómo perseguirlo; qué pretexto hallaremos contra él?,
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|Jó 19:29| temed para vosotros la espada, pues la cólera se inflamará por las culpas, para que sepáis que hay un juez".
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