• |Eclesiastes 5:11| Dulce es el sue o para quien trabaja, coma poco o mucho; pero al rico, el hartazgo no le deja dormir.

  • |Eclesiastes 5:12| Hay una triste desventura que he visto bajo el sol: que alguien posea riquezas para su propio mal.

  • |Eclesiastes 5:13| Pierde esas riquezas en un mal negocio y si le nace un hijo, nada tiene en sus manos para él.

  • |Eclesiastes 5:14| Salió desnudo del seno de su madre y se marchará lo mismo que vino, sin sacar de su trabajo nada que pueda llevarse consigo.

  • |Eclesiastes 5:15| También eso es una triste desventura: que se vaya lo mismo que vino. ¿Qué provecho saca de su esfuerzo inútil?

  • |Eclesiastes 5:16| Todos sus d as discurren en oscuridad y tristeza, entre grandes dolores, enfermedades y disgustos.

  • |Eclesiastes 5:17| Entonces he concluido que la dicha para el hombre consiste en comer, beber y gozar del fruto de todas las fatigas que se toma bajo el sol durante los d as de vida que Dios le concede, pues tal es su destino.

  • |Eclesiastes 5:18| Además, si Dios concede a un hombre riqueza y fortuna, y le permite utilizarla, servirse de ella y gozar del fruto de su trabajo, eso s es don de Dios.

  • |Eclesiastes 5:19| As, no tendrá que estar siempre pensando en los d as de su vida, porque Dios le llenará el corazón de alegr a.


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